25 de julio de 2021

El Sol de Magdalena

Diario & radio

El relato de una sobreviviente

Anoche, el colectivo Magdalenas Insurgentes compartió en sus redes sociales el relato de Romina, víctima de un intento de femicidio. Un artículo que nos permite reflexionar sobre cómo deben actuar la sociedad y los medios de comunicación magdalenenses, que generalmente no estamos a la altura.

El colectivo feminista Magdalenas Insurgentes publicó «un día como hoy, 22/12, pero del 2018, nuestra compañera Romina fue víctima de un intento de femicidio a manos de quien era su marido.
Hoy luego de un largo proceso ha decidido poner en palabras su historia habiendo estado tan cerca de la muerte. Ella escribiendo estas lineas quiere llegar a todas, a cada una y en particular a aquellas personas que se encuentran sufriendo alguna situación similar».
Agregan también que «no nos olvidamos que TODA la ciudad de Magdalena salvo algunas personas, así como los medios locales se hicieron los y las desentendidxs de esta situación haciéndolo pasar como «el ataque de un hombre a una mujer en la madrugada» y no como lo que fue, UN INTENTO DE FEMICIDIO. Romina había denunciado y no la escucharon, los medios fueron cómplices del silencio y la inoperancia». Compartieron un enlace del portal Magdalena Web, publicado a finales de ese año.

Compartimos las imágenes del relato (click para ampliar):

Esto nos invita a pensar como sociedad y como parte de los medios de comunicación, que se nombran por separado como si no fuéramos parte de esa sociedad. El rol de los medios respecto de los femicidios y la violencia de género no es un debate actual. A nivel nacional dejamos de ver los titulares morbosos que hablaban de «crímenes pasionales», aunque es solamente la punta de un iceberg que como televidentes nos chocamos cuando ante cada crimen prestan horas de su programación o centímetros de sus columnas para hacer foco en la víctima, con sus fotos, sus relaciones y su modo de vida. Nunca en el victimario. En Magdalena la situación no es muy diferente. Hasta hace muy poco tiempo la información difundida solamente hacía foco en lo «público», dejando de lado aquellas denuncias y exposiciones pertenencientes a «lo privado», lo que ocurría en el interior de cada vivienda. Ni siquiera hablamos de una desinformación u ocultamiento por parte del personal policial, sino que solamente los medios le daban lugar al robo de bicicletas o los extraordinarios golpes al narcotráfico donde se incautaban dos miligramos de algo.

Después hay otra cuestión, el elefante en la habitación que nos negamos a ver, que es la poca interpretación que hacen los mismos medios sobre la información que les llega. Comunicar e informar son cosas muy diferentes. No es hablar de copiar y pegar, pero casi. Esto se ve mucho más en tiempos de redes sociales y exacerbado por la pandemia, que redujo la cantidad de coberturas y producciones propias. Se nota a nivel municipal donde (pauta publicitaria mediante, o no) se comparte indiscriminadamente la información oficial. Se han visto publicaciones de invitaciones a eventos en plena pandemia, cuando en realidad eran invitaciones para que los periodistas vayan a cubrir el evento, o alguna desatención ortográfica en el posteo original, que nadie reparó al replicarlo, básicamente porque no fue leído previamente. Lo mismo pasó (y pasa) en la sección policiales. Los términos jurídicos o de la jerga policial no sufren modificaciones ni explicaciones para el público que las desconoce. Y por eso leemos lo que leemos. Y con esto no se justifica a nadie, sino que se intenta explicar por qué ocurrieron y ocurren estos errores.

Con el tiempo, por suerte, hubo cuestiones que ganaron visibilidad en la agenda. Fue el trabajo de hormiga de mucha gente perteneciente (o no) a instituciones intermedias, que supieron suplir el rol de un Estado que no acompañaba. Pero es algo que se aprende y se perfecciona constantemente. Queda mucho por hacer. No vendría mal un taller para la prensa local (compuesta en su gran mayoría por hombres) para trabajar en pos de una verdadera comunicación.

Por último, si sufrís o conoce a alguien que sufre violencia de género podés ponerte en contacto con Magdalenas Insurgentes a través de Instagram, Twitter y Facebook. O por teléfono a los siguientes números:
– WhatsApp: 2221414994
– Tel fijo: 02221-452511
– Comisaría (tel fijo): 02221-452413 / 02221-452473
– Emergencias: 911
Línea 144
WhatsApp de la línea 144: -1127716463
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Mail de la línea 144: linea144@mingeneros.gob.ar